Los franceses fuman tranquilos sin el CPE.
¿No hay mal que por bien no venga?. Eso es lo que deben pensar los fumadores franceses en estos momentos. El Gobierno francés, debilitado por la batalla con estudiantes y sindicatos sobre el Contrato del Primer Empleo, ha retirado la prohibición de fumar en bares y restaurantes para evitar nuevas confrontaciones ahora con los fumadores.
La imagen de los cafés parisinos llenos de humo ha cambiado desde que los socialistas forzaron a los hosteleros a despejar progresivamente los locales de humo en los noventa, pero la idea de una prohibición total en los lugares públicos es fuente de controversia. Los airados detractores del tabaco acusan al Gobierno de sacrificar la salud de millones de personas.
Sin embargo, los fumadores, que han visto cómo los impuestos al tabaco crecían en los últimos años, inhalan aliviados el humo de su cigarrillo después de lo que consideraron una retirada de última hora sorprendente.
La idea era que los restaurantes estuvieran libres de humo y forzar a los fumadores a permanecer en cabinas herméticas y ventiladas sin comida ni bebida. "Sería como una pequeña celda para los fumadores", critican los fumadores.
Aplazamiento
El Gobierno retrasará la legislación para prohibir fumar en lugares públicos y pidió unos meses de consultas. No hace ni una semana que había renunciado a los planes para un nuevo contrato de trabajo que facilitara los despidos de los más jóvenes.
Los grupos que hacen campaña contra el tabaco dicen que éste es responsable de unas 60.000 muertes anuales en Francia, donde aproximadamente un tercio de la población fuma. Las encuestas dicen que una gran mayoría de los franceses preferirían restaurantes sin humo.
Desde 1992, se supone que bares y restaurantes tienen que tener áreas de no fumadores bien definidas. En la práctica, esas zonas son difíciles de ver.
Fuente:
Diario ADN